• Esther Martínez Muñoz

El Compromiso Educativo

Todos los que formamos parte de este colectivo que pretende transmitir valores, una conciencia, espíritu crítico tenemos el trabajo más difícil y a la vez mas importante y satisfactorio: “ayudamos a crecer a los adultos del mañana”. ESTO requiere esfuerzo y compromiso social.

La educación renovada nunca deja de estar presente tanto en el tiempo libre, como en la escuela o la familia; la sociedad en la que vivimos está en un cambio continuo y vivimos realidades sociales muy diversas.

​​Muchas veces nos tenemos a nosotros mismos, monitores de tiempo libre, educadores, entrenadores, profesores, familias… luchando contra corriente, viendo todas las dificultades a las que nos enfrentamos, pero no por ello nos rendimos. A lo largo de nuestra trayectoria encontramos individuos que nos invitan a que desistamos con frases como: “si no hay una base en su casa: que pretendes conseguir?” o “mira como va en la escuela… para que gastar tiempo” o incluso “¿has visto sus amistades? Ya es un caso perdido...” y, sinceramente, cada vez que escucho cosas así, con más fuerza trabajo para que esa visón cambie. Como formadora siempre intento transmitir el ideal de que nadie debe ser etiquetado, de que ninguna etiqueta es buena o de utilidad, de que todos tenemos el derecho y las capacidades para poder cambiar nuestra realidad individual y social.

Los que formamos parte de este equipo, grupo, colectivo de adultos educadores tenemos el deber de hacerlo de una forma integral. No solo hemos de centrarnos en lo que incumbe en el momento concreto, sino en todas las capacidades que podemos estimular en cada niño o joven. A mis alumnos suelo planteárselo como una metáfora : plantemos en ellos una semilla de amor, otra de respeto, de solidaridad… hay infinidad semillas. Y durante el tiempo que conviva el niño, la niña, el/la joven con nosotros, reguémosla. En poco tiempo unas germinaran. Otras lo harán más tarde, se quedaran en ellos como un aprendizaje latente, y quien sabe cuándo o de qué manera brotará para crecer muy alto. Pero vaya a ocurrir antes o después, no podemos dejar de sembrar y regar.

Todos los que desarrollamos la tarea de educar y formar a los más jóvenes tenemos la obligación de transmitir valores, de educar para que la convivencia se sostenga en los cimientos fuertes de unos ​​ideales sanos para el conjunto. Ellos, los más vulnerables, los que inician el camino de buscar inquietudes y forjar un proyecto, desarrollan su personalidad a partir de la proyección del YO que quieren ser y tienen derecho a que les demos todos los medios y recursos que estén a nuestro alcance para que lo consigan. Porque es deber de todos nosotros, los adultos educadores. Porque es su derecho llegar a conocer y sentir el respeto, la autoestima, la bondad, la diversión, la igualdad, la justicia…

La sociedad necesita educadores comprometidos con ella. El planeta necesita que crezcan personas comprometidas con valores y proyectos que ayuden a conservarlo. Y todos y cada uno de nosotros podemos, debemos aportar nuestro granito de arena.

Me siento muy afortunada de formar parte de ESTO.

Mucha gente pequeña,

en lugares pequeños,

haciendo cosas pequeñas,

puede cambiar el mundo.

Eduardo Galeano

#Educación #EducaciónnoFormal #Familia



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